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13 Mar 2008 
Hay muchos que comparan el amor, o lo que sea que se parezca al amor, con una suerte de adicción. A veces sólo se trata de cierta inclinación por una persona, que te gusta mucho, o que simplemente tengo ganas de estar con él. Un "sentimiento" que no sé como evitar, que de a poco desemboca en una dependencia y de ahí en una adicción. Es sorprendente cuántos tipos diferentes de adicción pueden existir. Sería muy simple si sólo se tratara de sexo, alcohol, el juego o cigarrillos. Yo creo que hay varios más, y todos comienzan más o menos de la misma manera.

Primero es algo que te gusta mucho, que te da sumo placer, comienza como algo normal, un juego, algo light, pensás que podés manejarlo fácilmente y dejar en cualquier momento. El problema es que nunca termina bien, porque a la larga lo que te excitaba tanto deja de ser agradable y empieza a doler cuando te falta, cuando no lo podés tener todas las veces que querés. Y ahí decidís que querés abandonar el hábito, o a la persona, pero eso precisamente es lo más difícil ... querer dejar la adicción o a la persona, porque justamente fue por algo que me hice adicta a él.

Lo bueno cuando uno tiene un problema es admitir que ese problema existe, no es así? y cuando uno se da cuenta que tocó fondo es momento de dejar el vicio ... ahora bien cómo sabér cuándo estoy tocando fondo? Será quizás cuando cruzamos la línea del placer en algún punto, cuando esa persona se vuelve una obsesión y perdemos el control? Me aterra ver que la mayoría de las cosas que hago tienen que ver con él: busco la manera de encontrármelo, quiero ir a los lugares que frecuenta, estoy durante horas conectada en el msn por si aparece, escribo nicks sugestivos, estoy atenta a sus cambios de nick, chequeo 100 veces el display del celular para ver si me escribió como si no existiera la alerta sonora para los mensajes entrantes. Al principio creemos que nos vamos a conformar con lo que nos da, y abrigamos la secreta esperanza de que con el tiempo nos mirará de otra manera, se dará cuenta de lo maravillosa que soy y de que estamos hechos el uno para el otro. Pues bien, no es así. Lo que creí que podía manejar a mi antojo es un bumerang y quedo atrapada en mi propia trampa. Intento sentir esa excitación que sentía al principio, que me hacía olvidar todo lo demás, pero no vuelve. Para colmo me esfuerzo por hacerle creer a todo el mundo que esta todo bien y ahora ni siquiera puedo hablar de lo que realmente me pasa con nadie, me hago la canchera y para eso hay que ser canchera. Intenté reemplazarlo con alguien en las vacaciones y tampoco dio resultado, con alguien prohibido pensando que luego estaría inhabilitada moral y psicológicamente para volver a pensar en él, solo para descubrir que él siempre me había interesado desde un principio. Quién dijo que un clavo saca a otro clavo? Y eso da lugar al dolor, porque me doy cuenta de que estoy nuevamente frente a un nuevo imposible, que una vez más me equivoqué, que jugar con fuego no está hecho para mí.

Hay que terminar, para qué insistir con algo que no puede ser. Pero el punto final tampoco es fácil, porque hay nostalgia. Por más que no hayan sido muchos los momentos compartidos, quizás resulte más común extrañar lo que nunca se pudo tener. Sigo escuchando hablar de esa persona, sé qué hizo, con quién estuvo y no logro cortar los lazos. Siempre hay algo que me lo recuerda, y se vuelve un suplicio contener las ganas de verlo, llamarlo, escribirle. Ya van dos veces que logré no encontrármelo, y aunque por un lado me enorgullezco de haber resistido la tentación, por el otro me dan más ganas de verlo todavía, y me pregunto si todo este sacrificio vale la pena. Me prometo a mí misma una y mil veces que no voy a buscarlo más y pienso que con el tiempo lo voy a lograr, pero cada día se vuelve más difícil. El síndrome de abstinencia suele ser devastador las primeras semanas, pero dicen que si uno es capaz de superarlo es altamente probable que supere la prueba completa. Pido a mis amigos que no me hablen de él, para forzarme a mí también a no hablar, y lo tengo más presente que nunca.

Porque no importa cuánto duela una situación, cuán contraria sea la realidad a nuestras expectivas, cuánto daño nos haga, cuán imposible sea, cuantas fallas tenga, cuántas razones lógicas encuentre para que no podamos estar juntos ... a veces duele más ponerle fin.

12 Mar 2008 
Hoy es miércoles, tengo sueño, estoy triste y tengo ganas de llorar. Las mismas ganas que en los últimos días, y lo peor es que no sé por qué estoy tan mal. Tan depre, tan enojada conmigo, con todo el mundo, con todo lo que me rodea. Ayer me preguntaron qué carajo me pasaba, si leía las cosas terribles que escribía y no supe qué contestar.

Ahora lo veo conectado en el MSN con sus eternas frases filóficas en el nick, con la aclaración de que "Me fuiiii!!!", cambiando las fotos, en estado On Line en vez de su acostumbrado Ausente. No sé si está detrás de la pantalla, no sé si está en su casa, si está en la ciudad o si se fue por el fin de semana. No puedo preguntar, no tengo manera de averiguar, no debería enterarme, pero no puedo dejar de pensar. Desde el momento en que me di cuenta que estaba conectado me puse mal, porque prometí que no le escribiría nunca más, porque sé que no debo hacerlo y eso me parte al medio. Porque sé que no me va a escribir y menos un sábado a la noche. Porque sé que me vio o me está viendo conectada y sin embargo no me va a escribir. Porque sé que no piensa en mí, a pesar de que tenga la mejor mejor onda como me dice siempre C. De qué me sirve eso, no me alcanza para nada, no es lo que quiero ni lo que necesito.

Aun así no termino, no logro entender porque estoy tan mal por culpa de él. No puedo aceptar que estoy enganchada, no sé si es eso en realidad, o es una cuestión de orgullo, de falta de autoestima, que no tolero el rechazo ni siquiera de alguien que después de todo quizás no me interesa tanto. Intento buscar razones para justificar que me atraiga tanto, que esté tan pendiente y no las encuentro. Somos tan distintos, nuestra relación estuvo equivocadamente planteada desde el vamos. Tenemos muy pocas cosas en común, tenemos diferencia de edad, de proyectos de vida seguramente, no nos conocemos, no entiendo. Lo único que sé es lo que siento, y es que me siento mal, que no quiero hablar de él aunque me muero de ganas, que no quiero enterarme de su vida aunque me muero de ganas también, que no quiero verlo aunque sí quiero verlo.

"Siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón", como dice Calamaro. Y no aprendo. Donde esté lo complicado, lo retorcido, lo que no puede ser, ahí voy a estar yo, bien masoquista. Esperando. Siempre.

11 Mar 2008 
Todos sabemos que la ira es uno de los siete pecados capitales y tal vez sea uno de los que goza de peor prensa junto con la envidia. La ira te ciega, te hace perder el control, no sos en absoluto dueño de tus actos y después es muy común que te arrepientas de las palabras que salieron escupidas de tu boca, de haber roto algún objeto o golpeado alguna puerta hasta haberla hecho giratoria.
Anoche experimenté esa emoción violenta, fue un ataque de furia monumental (nada tiene que ver con mis inclinaciones futboleras) del cual no me enorgullezco pero lamentablemente es algo que de vez en cuando me sucede. Hay varias cosas que me vienen enojando desde hace un tiempo y anoche exploté. Discutí con mi amigo C, no me gustó que me hiciera chistes sobre cosas que él sabe perfectamente me molestan, a veces siento que no le importa en lo más mínimo lo que me pasa, y lo peor de todo es que en el fondo sé que nunca va a cambiar ese aspecto de su personalidad. El enojo y la impotencia desembocaron en la pecaminosa ira de anoche, que hizo que recorriera el trayecto hacia el gimnasio en la mitad del tiempo que suelo hacerlo habitualmente. También hizo que pedaleara esa bicicleta con una fuerza endemoniada, que transpirara hasta quedar hecha sopa en el tortuoso escalador y que la cinta también sufriera la agresión de mis pisadas. Confieso que el ejercicio me ayudó bastante a hacer catarsis aunque no logró disipar del todo el sentimiento de ira en mi corazón. Tampoco me enorgullezco de eso.
Sin embargo, mi cuerpo, algo fuera de estado, lo agradece ...

Admin · 14 vistas · Escribir un comentario
08 Mar 2008 

Increíblemente en mis últimas vacaciones no sólo tuve oportunidad de conocer a la ex novia del chico que me gusta sino que además pegamos muy buena onda y creo que hasta podemos convertirnos en buenas amigas.
Ella supo quién era yo antes de que yo supiera quién era ella, y fue también la que rompió el hielo para decir que estaba todo bien. A pesar de cierta reserva inicial, debo confesar que me cae muy bien y que a veces cuando charlamos siento que la conozco de toda la vida. Hace 3 años que se peleó con este chico, y hace más de dos años que se encuentra felizmente de novia con quien parece ser realmente el amor de su vida.
Por supuesto al muchacho en cuestión le causó mucha gracia la situación aunque no dejó (ni deja) de preocuparse por lo que podemos haber hablado de él ya (compartimos el regreso de Uruguay) y lo que nos puede quedar todavía jaja.
Ella, como buena ex, quiso saber cuáles eran mis intenciones y en ese momento no supe muy bien qué decirle porque no estaba segura de si me interesaba realmente o no. Ahora que estoy segura de que me interesa, tengo miedo de que me lo pregunte de nuevo o simplemente lo lea en mi cara. Sé por terceras personas que ella aprobaría nuestro noviazgo y como buena desconfiada que soy, tengo mis dudas al respecto sobre qué pretende en realidad. He aquí las posibilidades:
#1. Este sujeto no es precisamente "el partido", es más tiene más en el debe que en el haber aunque sea un encanto de persona. La Ex espera que yo me ensarte con semejante especimen como le pasó a ella? me aprecia realmente o me detesta desde el primer momento que me vio y ésta es su manera de tenerme cerca y ver qué puede hacer?
Perfil de la ex: manipuladora, fría, vengativa, una perra bah como toda ex.
#2. Dado que aparentemente existe un genuino afecto entre ellos (se separaron en muy buenos términos), desea lo mejor para su ex y cree que yo reúno las condiciones necesarias??
Perfil de la ex: heroica, generosa, sensible, existe en realidad o la estamos inventando?
#3. Se siente culpable de ser tan feliz y verlo a él todavía a la deriva, especialmente después de que la novia siguiente a ella lo abandonara cruelmente? y al mismo tiempo me ve tan sola y necesitada de afecto que espera poder unir dos almas en pena?
Perfil de la ex: compasiva, celestina, paladin de causas perdidas, para qué tomarse el trabajo?
Ahora bien, yo me pregunto qué puede hacer una ex, por más buena voluntad que tenga, cuando las cosas no funcionan entre nosotros??? No creo que mucho, pero al menos es gratificante saber que sea por la razón que sea, una cuenta con semejante aliada.

Admin · 15 vistas · Escribir un comentario
21 Feb. 2008 

Anoche me sentía demasiado triste para dormir, di vueltas y vueltas en la cama hasta que finalmente pude conciliar el sueño. A veces no es bueno tener tanta información, enterarse de tantos detalles, porque pueden hacer mucho daño y uno no lo sabe hasta que lo siente. Lo cual me remite a la frase del título ...
Muchas veces no se está dispuesto a pagar el precio de llegar a la verdad, y más si esa verdad llega a medias y da rienda suelta a suposiciones que nos pueden causar aún más daño. Y peor si en el medio hay un amigo que viene y nos cuenta, porque la recibimos indirectamente.
Saber o no saber, ésa es la cuestión. Aun cuando mi necesidad de saber raya cuasi en la obsesión, cuando finalmente me entero me arrepiento porque duele, siempre duele. Nunca es una verdad que me resulte favorable, por qué entonces sigo empeñándome en saber?
Porque la ignorancia me permite soñar, esperar, tener expectativas, así de simple nomás. Cuando ignoro pienso que todo es posible, que existen oportunidades, que hay una lucecita al final del camino, y eso me estimula, me hace sentir bien.
La lucidez es otro de mis enemigos ocultos. Porque soy consciente, plenamente consciente de todo lo que me rodea; si al menos no me diera cuenta mi vida sería mucho más placentera.
¿Cuándo voy a aprender a no esperar nada? ¿Cuándo voy a dejar de equivocarme? ¿Cuándo voy a tener una posibilidad concreta de ser feliz? ¿Cuándo voy a dejar de esperar querer saberlo todo y que algo bueno me soprenda y perdure?
Creo que son demasiadas preguntas por ahora, me llevará tiempo encontrar las respuestas si las encuentro algún día entre tanta confusión.

Estado: Feeling blue, very blue - Desesperanza

Admin · 13 vistas · Escribir un comentario

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